Memorias.


Ay padre, te deshiciste de todas las cosas que me traían buenos recuerdos, no es que necesite esas cosas para poder recordar, es la manera en que recopilaste todo lo que era importante para mí, y lo tiraste a la basura. Tampoco es que fueran cosas muy útiles, pero en ese momento fué triste, así lo sentí. Era tu manera de lidiar con todo. Hay situaciones cuando uno es pequeño que se te quedan muy grabadas.

Yo tenía como 13 años y Subía los peldaños de aquella escalera hacia la azotea, ahí había un cuarto pequeño, amontonandose estaban todas las cosas bellas que yo apreciaba, tenían mucho valor sentimental. En el piso encontré el anillo de oro de mamá, en una pequeña bolsita junto a una fotografía de ella, y detrás de esa foto había una dedicatoria, tachada. Lo tome con precaución y lo guardé. Más al fondo estaba toda la ropa de mi abuela, sus abrigos de piel, sus gorros de los 50′ de Dama de sociedad, y ahí en el suelo, estaban los rollos de la pianola, tirados, casi rotos, olian a cartón viejo, para mí eran como una reliquia, apenas rescate un par para llevarlos conmigo, y sentir el recuerdo más vivo todavía de cuando ella tocaba el piano, me enseñaba a poner el rollo y apretar el pedal para que éste reproduciera bellas melodías. Arruinado en otra esquina estaba la fotografía de boda de mis padres, el rostro de mamá, estaba raspado, como por una navaja o moneda, y había caras de muchachas de revistas recortadas, lo recuerdo bien, él solía pegarselas en el rostro a mamá, cuando estaba colgado en una de las salas de estar lo veía, y yo no comprendía. Y el piano, el piano había desaparecido. Muchas fotografías tiradas de mi abuelo, cuando estuvo en el ejército, pero mi padre podría haberlas guardado, y nos podría haber platicado sus andanzas, podría habernos acercado entre historias  que alguna vez fueron nuestras raíces. 

Lo material no importa, la casa que mis abuelos compartían con toda su familia, y la familia de su familia, ahora pertenece a alguien más, está descuidada, me hubiera gustado poder llegar algún día y recuperar recuerdos, caminar dentro de ella, e inspeccionar cada rincón, y ser felíz. Esa casa era todo para ella. Cada detalle contaba. Del segundo piso colgaba un candelabro enorme de cristal, y daba hasta la sala del primer piso, donde tenía su sala con múltiples adornos, algunos musicales, había uno en especial que era mi preferido, un par de aves posadas sobre un bello monte, el cuál, al darle cuerda giraba y entonaba la melodía de: Fur Elise, de beethoven, ahora sé que también es llamada “para Teresa” asi se llamaba mi abuela, María Teresa. 
También ahí en un estante estaban los álbumes de fotografías familiares, entre ellos estaba el la boda de mis padres, y también se escuchaba dicha melodía cuando lo abrias. 

Entrar a la cocina era ir con alevosía, por que mi abuela cada que íbamos de visita nos regalaba pan, nos hacia taquitos, nos regalaba dulces, chocolates. En los estantes de la cocina en la parte de arriba colocaba los monitos de los kinder sorpresa que nos comprabacada fin de semana, tenía toda una colección. Y luego como era tan puntual en la comida nos pedía que le ayudaramos a poner la mesa, platos, cubiertos, manteles, sopa, carne, verduras, tortillas. De todo!

En el jardín poniamos agua con miel en un chuparosas colgado de la rama de un limón, me encantaba ver a los colibríes acercarse. Tenía muchos rosales al rededor, era perfecto. 

Por las tardes cuando veía su novela, la acompañaba y me recostada en sus piernas, y ella me acariciaba el cabello, y me quedaba dormida.

Y por la noche cuando dormía con ella, me leía, me platicaba cuando era joven, cuando visitaba otros países, cuando se enamoró de un general, mi abuelo. Me mostraba su colección de ropa, de joyas, de perfumes, ella siempre tenía todo perfecto, todo limpio, todo acomodado, cada noche rezaba, tenía un pequeño altar con veladoras, un Cristo y la virgen guadalupana.

Ella tenía mucha suerte, oh sí! Cada viernes la visitaban sus amigas para jugar pokar, y yo, escondida debajo de la mesa, sin que se dieran cuenta, les robaba las fichas a sus amigas y se las ponía a mi abuela, y ganaba! 

Ir de vacaciones con papá era ir más bien ir con mi abuela. Que recuerdos, que nostalgia, ahora entiendo que esos momentos jamás volveran, pero le estoy eternamente agradecida por su cariño y sus enseñanzas, ella es un bello recuerdo.

Silencio

I.-

Descifrando silencios encuentro un poco de paz,

y todo se reduce a contemplaciones sencillas,

cuando dos personas están en sintonía

la magia nunca deja de existir.

Somos esa Sincopa que parece contratiempo,

una prolongación armónica de tiempo débil a fuerte,

que después de amores derrumbados

crece con el tiempo y toma sentido.

II.-

Eres una estrella guía,

un ser de otro mundo,

en una vida de colores iridiscentes,

en un universo paralelo,

donde los días no son blancos ni negros,

sólo son experiencias.

Yo sólo estoy dando lo mejor de mí,

en una tierra que tengo sembrar

para poder verla florecer.

III.-

Todos hablan de la realidad,

pero siempre hay una buena y una mala,

de nosotros depende qué hacemos con nuestro tiempo,

si lo usamos para hacer bien y buscar nuestros días felices,

o si vivimos con miedo en espera de que algo malo pase,

algo que tal vez nunca suceda.

IV.-

Y yo me lleno de amor de ti,

de tu pasión por la excelencia,

con la esperanza de algún día comprendas

que uno esta sujeto a las sorpresas de la vida,

pues vamos caminando con buenas intenciones,

pero nunca sabemos quienes nos observan

y construyen muros

para que no podamos mirarnos de frente.

Y es difícil romper lazos,

aún con esas personas,

debido a la incertidumbre

y a nuestras torpezas.

V.-

Pero una cosa si es segura,

Dulcinea siempre estará para Quijote,

aunque ella crea que los papeles son inversos,

y ha escrito cartas para él

las cuales tal vez nunca conteste,

ella siempre tendrá respuesta.

 

Mis manos recorren sus cuerpos.

Todos los días me preparo para mi oficio.

Tengo que llevar aditamentos adecuados para mí labor.

Siempre uso mis manos.

Mis manos rozan la piel blanca, morena, la piel joven, la piel curtida, la piel arrugada, piel dura, lonjas, músculos, etc. Muchas veces es un Él, pero también puede ser un ella, aquí no hay un rango de edad, llegan hasta de 90 años, se encaminan delante de mí y se acuestan, muchas veces boca abajo, y cuando no saben qué hacer, me encargo de darles instrucciones. Mis manos han tocado de todo. Mis manos los hacen sentir.

He visto de todo tipo de cuerpos, algunos delgados, otros más llenitos, altos, bajos, peludos, lampiños, esculturales, mis manos los recorren para hacerlos sentir bien.

Es cómo si los acariciara, cada milímetro de su espalda, de sus pies, sus piernas. Muchas veces me ha tocado verlos desnudos, glúteos, senos, aunque intente desviar la mirada, siempre hay gente que no tiene nada de pudor, y no esperan a que se les atienda, y se quitan toda la ropa. Algunas veces cuando empiezo, me dicen: Más fuerte, o también que sea más despacio. Luego les tengo que decir que se volteen, o se recorran más abajo de la cama. Siempre tengo que estar al pendiente del manejo de sábanas. Hay personas que tienen a sus favoritas (os) y siempre requieren a esa persona. 

Me gusta que cuando se acaba el tiempo, es momento de salir. Se levantan con una sonrisa de satisfacción. 

Me gusta que siempre quieren volver a verme, y me paguen bien por mis servicios.

Soy Terapeuta SPA. Que pensaban? 

La mayoría de los Mexicanos no tienen la cultura del trabajo de una Terapeuta de Spa. Muchas veces he escuchado a gente hablando al respecto que se va por la tangente, pues es un oficio que desgraciadamente han usado de tapadera para otro tipo de servicios. 

Pero es un trabajo muy bello y noble. Ser profecíonal en tu trabajo y ver las cosas con naturalidad siempre te hacen ser mejor.

Es importante saber que un masaje (terapéutico, relajante, profundo, etc.) a parte de hacerte sentir bien, es recomendable para la salud, ya que disminuye el estrés, libera toxinas, tonifica el músculo, ayuda a disminuir dolores, y mejora la circulación sanguínea.

La persona con la que vas a trabajar te está brindando toda su confianza, y cómo trabajador debes tener mucha ética, y conocimiento, incluso tener un título que los avale.

La Muchacha del Violín – Vals

La muchacha del violín

(Sergio Andrade)

Yendo a la plaza mayor por la calle central,

vas a mirarla de pie en una de las esquinas ,

con su violín sostenido del brazo,

y al pie del vestido un sombrero volteado,

con unas monedas que la gente tira al pasar.

toca con ojos vacíos pensando en él,

y su mirada perdida en las calles sin rumbo,

sueña que un día doblando la esquina

verá regresar al amor de su vida,

y juntos habrán de bailar otro vals como aquel.

Es la muchacha del violín,

entre calles que son su selva,

toca la melodía sin fin

mientras su amor no vuelva…

Dicen los jóvenes que en amor no hay edad,

pero los padres dirán que es muy temprano,

en las tormentas de la adolescencia

ninguno domina el arte y la ciencia,

y el fuego se vuelve tan grande que puede quemar.

En las escuelas de música vive el amor,

ella estudiaba violín, él tocaba el piano,

por los pasillos al sol del verano,

bailaban los dos apretando sus manos

el mundo era un cuento de hadas

con bello final.

 

Pero un día terrible la vino a engañar

con una de esas traiciones que no se perdonan,

hay deslealtades que no tienen nombre,

y actos tan ruines que no son de un hombre,

ella enloqueció para no tener que recordar.

Toca con ojos vacíos pensando en él,

y su mirada perdida en las calles sin rumbo,

en los conflictos supremos del alma

los vivos y muertos se vuelven fantasmas

y así por lo menos podemos con ellos lidiar.

Es la muchacha del violín

entre calles que son su selva,

toca la melodía sin fin

mientras su amor no vuelva…

 

La escuela del terror.

Érase una vez, hace más de diez años, la promesa de una escuela de alto nivel educativo, a la que ingresé debido a un cambio de casa desde San Miguel el Alto. Jalisco a Guadalajara, entonces me inscribieron en éste instituto porque ya no alcance escuela pública, y mi madre no quería dejar pasar todo el año.


 Definitivamente un gran cambio, de pasar de un pueblo a la gran ciudad. A mis doce años, el cambio de ambiente fue drástico.
En el instituto cultural, nos daban muchas materias extras, como mecanografía, arte y dibujo, contabilidad, administración, etc.

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Pero nadie me dijo que en los inter entre clases, debido a la falta de vigilancia vería a mis compañeros drogándose dentro del aula, agasajando frente a todo el grupo y aventando botes y cualquier objeto a los ventiladores, incluso hasta llegaron a tumbar y descomponer varios.
Las aulas eran pequeñas, y los mesabancos se acumulaban dejando un mínimo espacio para pasar, la escuela era de tres pisos, y recuerdo que cuando paseaba por el patio de abajo tenía que tener cuidado, porque los alumnos solían escupir desde arriba, y se carcajeaban si le atinaban a alguna cabeza andante.


Los Docentes y empleados del instituto eran familiares, (y no dudo que todavía sigan siendo maestros ahí) eran una familia muy peculiar, empezando por la directora, quien se parecía muchísimo a María Félix, tenía esa super ceja puntiaguda y un pésimo carácter, setentaytantos años, si ibas corriendo por el pasillo y ella te veía, tomaba sus llaves (como 20 llaves) y te daba en la cabeza con él. Cuando cualquier salón ocasionaba mucho ruido, iba ella personalmente y nos sacaba al patio, nos dejaba parados en el sol hasta por dos horas, aplicaba métodos disciplinarios como ponernos a hacer sentadillas, lagartijas, (hasta docientas), nos ponía ladrillos en los brazos, a algunos los ponía a quitar los chicles del piso con una pequeña espatula. Te daba de palazos, coscorrones, y jalones de pelo. Según ella si cometias alguna falta, incluso si te reías cuando te regañaba, lo cual era difícil, con su pelo todo alborotado y sus rabietas.

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Luego estaban sus hijas, cuarentonas, fetichistas (una usaba tacones todo el tiempo, mientras más alto mejor) “señoritas” que para poder hablar en el aula siempre gritaban, y siempre como alumna, las sentí ausentes.
También estaba el prefecto, ése que no oía bien, pero ahhhh que bien se enteraba de los chismes.
Se entiende que en este instituto llegarán todos aquellos alumnos expulsados de otros colegios, y que la manera de disciplina era anticuada y poco ortodoxa, pero el ser una escuela de paga definitivamente no asegura un buen nivel académico. Tampoco el poner tareas excesivas, trabajos inecesarios, como transcribir todo un libro en la máquina de escribir en unos días. Estoy de acuerdo en que la práctica hace al maestro, y querían excelencia, pero faltaba más motivación y buenos ejemplos.
Un año ahí, me basto para no querer volver.
Fin.
De mi estancia ahí.


Porque esa escuela todavia sigue operando, y por lo que sé, sigue igual.

Tiempo atrás, yo era vecino de un médico, cuyo ‘hobby’ era plantar árboles en el enorme patio de su casa. A veces observaba de mi ventana su esfuerzo por plantar árboles y más árboles, todos los días. Lo que más llamaba mi atención, entretanto, era el hecho de que él jamás regaba las mudas que […]

a través de Raíces profundas — Vida Emocional

Crónica de una Semana sin Celular.

touch, familia,

Lo peor que nos puede pasar en esta época de millenials es perder nuestro celular, o que se descomponga. Todos pensamos que ya no se puede vivir incomunicado, pues ya ni siquiera existen líneas telefónicas en casa, pues nos acostumbramos a los mensajes de texto, los whatsapp, e incluso los e-mails, ya sea para asuntos laborales, o simplemente para contactar con la familia, amigos, conocidos, o navegar por gusto en las redes sociales.

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Mi semana sin móvil comenzó así:

Día 1: Apresurada, trabajando al mil por ciento, viendo la Televisión y comiendo, todo al mismo tiempo (Vida Saturada de Dispositivos Electrónicos) por querer contestar una notificación en mi móvil apresuradamente, éste resbaló y cayó directamente en la deliciosa crema de Champiñones que estaba saboreando, y como en cámara lenta lo vi sumergirse, hasta vi salir las burbujitas de ahí, lo juro¡ Inmediatamente lo saque para abrirlo y limpiarlo, con la esperanza de que nada le hubiese ocurrido. Todo el día lo deje secar, lo puse en un plato con arroz para que absorbiera la humedad.

Día 2 y 3: Por la mañana lo primero que hice al levantarme fue revisar el celular, y para mi desgracia sólo prendió, y dejó de ser touch, en la pantalla se mostraban todas las notificaciones nuevas, pero la pantalla no respondía y no había manera de moverle nada, se quedó paralizado, insensible al tacto.

Inmediatamente prendí la laptop, para revisar al menos lo esencial, y darme cuenta que me atuve demasiado al celular guardando mis contraseñas sin anotarlas posteriormente en una libreta, por lo tanto no pude abrir al principio algunas de mis redes sociales, incluyendo Gmail. Sólo enviando recibiendo un mensaje con un código de recuperación a mi cel. osea¡ hasta que comprara un nuevo móvil, o pedir prestado uno y ponerle mi chip. Todo un calvario de preguntas, de recibo, envío, recibo, anoto, y escriba por favor las siguientes letras para saber que no se trata de una maquina: fhrut79f  WTF¡

Día 4 y 5: Una mañana clara, pensando en… No pasa nada, no me estreso, quien de verdad me considere su amiga o me quiera de verdad, tendrá que esperar, o buscar alguna otra manera de comunicarse. Un extraño sentimiento de libertad comenzó, no estar atada a n dispositivo móvil, descansar mi vista, si de por si.

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Día 6: Me sentí genial, desintoxicada, hasta mi mano me agradeció el descanso, y estuve pensando al observar a los demás porque no pueden dejar de ver su celular, en el trabajo, en la combi, hasta en la calle, van mirando la pantalla entre sus manos, y esquivando piedras en el camino, hoyos, y hasta saltan si se les cruza en el camino alguna gracia de un perro. La pregunta que me hago, es : .También me veo así? como Zombilieniall?

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Día 7. Me dirigí a la plaza local, no me pude resistir, y terminé comprando un nuevo celular.

Hoy:

Gajes del oficio de esta época, donde hasta para hacer algún tramite necesitas tu celular. Pretexto real, realidad pre-textual. Contenta con mi nuevo celular, mas moderno, liberado él, claro está que yo no, pero actualizada y lista para estrenar.

Abstracto

maxresdefault.jpgAyer tuve uno de esos sueños que parecen tan reales,

pude sentir cada mirada como si estuvieras ahí,

pude observar de cerca la profundidad de tus ojos ,

y escuchar tu voz tan firme y suave.

Ayer estabas en mis sueños desafiante,

tímido, atractivo, alucinante.

He dado las gracias por tu alma

que ha llenado ese espacio

de mis sueños vacilantes.

Ayer soñé que el mar era mi amigo,

y me cantaba para calmar mis inquietudes,

y en el sonido de sus olas guardaba un murmullo,

para decirme que lo mirara al horizonte,

que me adentrara en sus aguas,

que sintiera el frio,

porque eso me haría

 recordar el calor,

y eso me haría

recordar quien soy.

Hoy  despierta,

te me presentas como un cuadro abstracto,

interesante, innegable, integro,

pero indescifrable,

el cual llevo siempre a donde vaya,

y si la gente lo mira

no lo entiende,

y se les explico,

no lo entiende,

pero no importa,

porque ya nada se trata de entender,

sólo de dejar ser,

y de sentir.